En 2019, un caficultor con menos de 5 hectáreas se paró frente a fincas de más de 60 hectáreas, que tienen tecnología de punta y equipos de mercadeo propios, en el concurso Mejor Café del Cauca.
Quedó segundo.
Se llama Wilfredo Rivera del Resguardo indígena de Yaquiva, sector el Mangón (interesante por cierto por que en esta zona fue encontrada la “máscara de Tierradentro” que hoy está en el museo del oro en Bogotá).
Su proceso como el de la mayor parte de caficultores de Inzá (Cauca) es lavado, él tiene Castillo F6 y más recientemente Cenicafé, su cultivo es vibrante de vida, su recolección es madura, se fermenta en cereza 38 horas y también despulpado, solo dos lavadas, un trabajo manual en el mismo tanque de cemento donde su padre Libardo le enseñó y él ahora le enseña a su hijo a hacerlo.
No tiene laboratorio. No tiene un equipo comercial dedicado o presupuesto de mercadeo. No tiene maquinaria que compita con la de esas fincas grandes. Pero tiene algo que no se compra con cualquier presupuesto: años de oficio pasión y tradición puestos en cada paso del proceso.
Y eso, nada más, para quedar a un lugar del primero, contra productores como él, sí claro, pero contra al menos una docena de productores que tienen diez veces más tierra y recursos.
El problema no es la calidad. Es la estructura. Es estructural.
Una finca de menos de 5 hectáreas no puede pagar un laboratorio de catación. No puede sostener un equipo de mercadeo. No puede viajar a ferias ni construir relación directa con un tostador en otro continente. Esa estructura cuesta lo mismo para un productor pequeño que para uno grande, pero el pequeño vende una fracción del volumen para pagarla.
Este resultado se repite en Inzá y en el resto del país: caficultores que producen un café de excelencia y terminan vendiéndolo al mismo precio que el café corriente del vecino, porque nadie en la cadena distingue el uno del otro.
La calidad existe. Lo que falta es quién la sostenga, la mida y la comunique.
Lo que sobra son los exportadores e intermediarios de paso que se aprovechan de esta cruda realidad.
Eso fue exactamente lo que pasó con Wilfredo en 2019. Ganó el argumento y perdió el negocio, porque un segundo puesto no le abrió a ningún comprador de largo plazo. Temo decir que ni la misma cooperativa organizadora del concurso tuvo el coraje para darle continuidad a esa relación.
Nosotros no estábamos ahí todavía para respaldarlo.
Un exportador con principios, en origen.
En O&O le llamamos Wilfredo y a varios como el, Master Grower: pequeños caficultores que logran excelencia sobreponiéndose a sus dificultades financieras, de infraestructura y de recursos. Y ahora la potenciamos.
Nuestro trabajo es la colaboración, la cooperación responsable, ser esa estructura que nuestro grupo de pequeñas fincas no puede pagar sola — ser su equipo de control de calidad, asistencia técnica, experimentación y tecnología, mercadeo y la logística — asegurarnos de ser aquello que alejó a Wilfredo de tener un segundo puesto en un concurso a tener un contrato real con un tostador. Esa es nuestra responsabilidad como empresa: no reemplazar a Wilfredo, sino ser lo que a Wilfredo le faltaba.
Wilfredo y su padre, Libardo Rivera, tienen hoy un microlote de 60 sacos en nuestra bodega, disponible, al lado de un varietal bourbon rosado de varios productores, y un caturro de Patricio Guegue, con la misma trazabilidad con la que exportamos cualquier otro lote de O&O.
No es una excepción: es la prueba de que el modelo funciona cuando alguien decide apalancar, de verdad, al pequeño productor.
La pregunta que nos hacemos en O&O no es si hay caficultores de ese nivel en Inzá.
La pregunta es cuántos Wilfredos más hay produciendo excelencia en silencio, mientras el mercado solo ve la superficie, sigue mirando solo fotografías bonitas, o los volúmenes de las fincas más grandes.
Sabes como nosotros que los consumidores de cafés especiales quieren impacto, muestra de ello, es que gran parte del mercadeo habla de estos temas (apoyo a productores, sostenibilidad, sellos por aquí y por allá), qué bueno es asegurarnos que esto sea real y dar un paso más.

